martes, 6 de enero de 2015

Lucas Gallego

            Solución a problemas o problema sin solución


     Muchas noches me gusta salir a fumar a la terraza y cuento las personas que hay en la calle gracias al resplandor que emiten sus móviles. Paseo por mi barrio y me cruzo con gente que conozco, pero ellos no se dan cuenta porque caminan cabizbajos mirando las pantallas de sus teléfonos. Son solo dos de los millones de ejemplos que me hacen ver que la sociedad esta atada, nos guste o no, a la tecnología.

     Esta se ha convertido en algo indispensable para nuestras vidas, tanto en el ámbito laboral como en el personal. Trabajamos con la ayuda de ordenadores, fotocopiadoras, teléfonos móviles… pero además nos entretenemos y divertimos gracias a la televisión, jugando a la consola o navegando por Internet… La revolución tecnológica que se esta produciendo desde hace unas pocas décadas ha logrado aumentar en gran medida nuestra calidad de vida. Cuando digo nuestra me refiero a Occidente, ya que a zonas del llamado tercer mundo las nuevas tecnologías se podría decir que han llegado escasamente y por goteo, lo que si que ha llegado a este tipo de territorios es la chatarra tecnológica, pero ese es otro tema que no viene al caso. Todo este tipo de aparatos inteligentes ha llegado hasta el extremo de cambiar la forma en la que los seres humanos se relacionan entre ellos, la existencia de redes sociales en Internet crea una realidad virtual que muchas veces llega a ser mas importante que la propia vida, para los usuarios de estas. Ha habido casos en que adolescentes se han llegado a suicidar como consecuencia del acoso o rechazo producido por otros internautas dentro de las redes sociales.   
La tecnología actualmente está considerada una primera necesidad como beber o respirar. Pero es que además para muchas personas ha llegado a convertirse en una obsesión como lo pueden ser las drogas. El otro día leía una serie de enfermedades, tanto biológicas como mentales, que se producían como consecuencia del uso de las nuevas tecnologías como por ejemplo la nomofobia, el síndrome del túnel carpiano, el efecto Google…
Todo esto me hace ver desde mi humilde opinión que la tecnología se ha convertido en un problema, cuando se supone que surgió para ser la solución a otros problemas.

     Muchos pacifistas afirman que las armas son el problema, no los hombres que las utilizan. Por tanto si no hubiera armas no habría guerras, no estoy de acuerdo con este razonamiento. Pero aunque lo estuviera, si extrapoláramos esta tesis al caso que hoy nos atañe no tendría sentido, ya que, las armas no aportan nada positivo a la sociedad sin embargo la tecnología sí. Por tanto el problema no es que exista la tecnología, ya que esta en principio, aporta algo positivo a la sociedad, sino que se utilice de manera negativa. Como siempre, salvo en contada excepciones, la culpa la tiene el ser humano.    

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.