Solución a problemas o problema sin solución
Muchas noches me gusta salir a
fumar a la terraza y cuento las personas que hay en la calle gracias al
resplandor que emiten sus móviles. Paseo por mi barrio y me cruzo con gente que
conozco, pero ellos no se dan cuenta porque caminan cabizbajos mirando las
pantallas de sus teléfonos. Son solo dos de los millones de ejemplos que me
hacen ver que la sociedad esta atada, nos guste o no, a la tecnología.
Esta se ha convertido en algo
indispensable para nuestras vidas, tanto en el ámbito laboral como en el personal.
Trabajamos con la ayuda de ordenadores, fotocopiadoras, teléfonos móviles… pero
además nos entretenemos y divertimos gracias a la televisión, jugando a la
consola o navegando por Internet… La revolución tecnológica que se esta produciendo
desde hace unas pocas décadas ha logrado aumentar en gran medida nuestra
calidad de vida. Cuando digo nuestra me refiero a Occidente, ya que a zonas del
llamado tercer mundo las nuevas tecnologías se podría decir que han llegado
escasamente y por goteo, lo que si que ha llegado a este tipo de territorios es
la chatarra tecnológica, pero ese es otro tema que no viene al caso. Todo este
tipo de aparatos inteligentes ha llegado hasta el extremo de cambiar la forma
en la que los seres humanos se relacionan entre ellos, la existencia de redes
sociales en Internet crea una realidad virtual que muchas veces llega a ser mas
importante que la propia vida, para los usuarios de estas. Ha habido casos en
que adolescentes se han llegado a suicidar como consecuencia del acoso o
rechazo producido por otros internautas dentro de las redes sociales.
La tecnología actualmente está considerada
una primera necesidad como beber o respirar. Pero es que además para muchas
personas ha llegado a convertirse en una obsesión como lo pueden ser las
drogas. El otro día leía una serie de enfermedades, tanto biológicas como
mentales, que se producían como consecuencia del uso de las nuevas tecnologías
como por ejemplo la nomofobia, el síndrome del túnel carpiano, el efecto
Google…
Todo esto me hace ver desde mi
humilde opinión que la tecnología se ha convertido en un problema, cuando se
supone que surgió para ser la solución a otros problemas.
Muchos pacifistas afirman que las
armas son el problema, no los hombres que las utilizan. Por tanto si no hubiera
armas no habría guerras, no estoy de acuerdo con este razonamiento. Pero aunque
lo estuviera, si extrapoláramos esta tesis al caso que hoy nos atañe no tendría
sentido, ya que, las armas no aportan nada positivo a la sociedad sin embargo
la tecnología sí. Por tanto el problema no es que exista la tecnología, ya que
esta en principio, aporta algo positivo a la sociedad, sino que se utilice de
manera negativa. Como siempre, salvo en contada excepciones, la culpa la tiene
el ser humano.
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