Era un día cálido y despejado, Bakary volvía de la escuela un poco tarde, se había entretenido demasiado en el camino de vuelta a casa. Él era de un pueblo pequeño en Malí y todos los días debía hacer mucho recorrido para llegar a la escuela. Le encantaba ir a la escuela. Bakary era el mayor de tres hermanos, sus padres no pudieron acudir a la escuela y no querían que sus hijos sufrieran la misma situación. Bakary iba a la escuela y luego les enseñaba lo aprendido a sus hermanos menores. Era un chico listo y trabajador, le encantaba la geografía y la historia, algún día llegaría a ser un gran profesor.Bakary y su familia vivían en extrema pobreza y su padre trabajaba sin descanso en los campos de alrededor para recibir un salario insuficiente. La escuela es cara y la comida escasa.Aquella misma tarde su padre llegó de trabajar exhausto y se sentó junto a él:-Hijo, tu madre y yo hemos hablado y aunque es arriesgado no nos queda otra salida, aquí no hay nada, no hay otra opción...
Bakary cortó a su padre, estaba confuso:-Pero padre. ¿Qué pasa? No entiendo nada.
-Mañana partiremos hacia España, solo tu y yo. Tu madre y tus hermanos deben quedarse aquí, no soportarían el viaje, no hay otra opción.
-Padre, no. Dejaré la escuela, trabajaré. España esta muy lejos. ¿Como llegaremos? No podemos dejar a madre y a los pequeños solos...- decía el joven con tristeza- Tengo miedo.
Estaba decidido, mañana partirían con un pequeño grupo de gente hacía su única esperanza. Bakary era consciente de que no había otra opción pero, no quería afrontar la cruda realidad de la situación en la que se encontraban.La despedida fue horrible, no sabían con seguridad si volverían a ver a su familia.Llevamos mucho tiempo “viajando”, ya he perdido la cuenta de los días, de las semanas, los meses... Mi padre dice que ya queda menos, cada vez le admiro más. En las noches gélidas e incluso cuando le sangran los pies, me sonríe y en sus ojos se ve esperanza.Hoy hemos conocido a un hombre extraordinario, se llama Oumar. Es un buen hombre y nos estamos haciendo muy amigos, es agradable hablar con él.Oumar siempre me dice: “ Bakary, eres un chico muy inteligente. Te voy a decir una cosa: no te rindas, se que parece difícil pero, las buenas persona se merecen un paraíso. Confía en mi, si sigues luchando te llegará, sino no sería justo” y luego se ríe para hacerme sonreír.Siguen pasando los días y las noches cada vez son más frías, echo de menos la escuela, a mi madre, mis hermanos pero, estoy seguro de que todo saldrá bien.Oumar está enfermando, a veces tengo miedo de lo que pueda pasar. Este viaje es demasiado duro.Los recursos escaseaban, el viaje era muy duro, casi no tenían comida y casi todo el recorrido era a pie o en malas condiciones. Oumar no pudo aguantar el ritmo, al igual que muchos otros...Bakary quedó destrozado con la muerte de Oumar pero, aquello le daba más fuerzas para llegar a la tierra prometida y además su padre le seguía dando esperanza con su carácter optimista. Posiblemente el padre de Bakary no fuera realmente tan optimista en el fondo, todo lo hacía por su hijo.Ya ha pasado muchísimo tiempo, me atrevería a decir años. Ya estamos cerca, hemos acampado en una montaña cerca de esa imponente valla, al otro lado se encuentra Melilla. He visto que allí hay una especie de jardín y allí la gente va muy bien vestida y juega a un juego que llaman golf. No se lo que es el golf pero, parece divertido. Es increíble, parece un sueño. No debo ilusionarme tanto, aún queda pasar esa enorme valla. Mi padre ha hecho para nosotros unos zapatos con clavos en la suela, dice que así nos costará menos. Por fin podre volver a ponerme zapatos, hace tiempo que perdí los míos. Tengo miedo, no se si seré capaz de llegar al otro lado, hay demasiados hombres con uniforme. ¿ Por qué no podemos nosotros jugar también al golf? Somos buenas personas...
Bakary y su padre subieron a la valla con otro grupo de personas que quería pasar la frontera también. Muchos otros quedaron abajo, sin fuerzas.Aguantando el dolor y la fatiga, consiguieron llegar a lo alto de la segunda valla y resistieron allí.Bakary ya no sentía dolor ni frio ni miedo, estaba allí. Ya no quedaba nada, casi lo había conseguido.Pasaron algunos días allí resistiendo, sobre la valla. La Guardia Civil y la policía de Marruecos intentaban hacer bajar a los inmigrantes, algunos bajaban y otros se dejaban caer a causa de la fatiga y el insoportable dolor.Bakary miró preocupado como su padre comenzaba a debilitarse, su padre en un ultimo suspiro se dirigió hacia él:-Bakary, hijo, lo siento. No puedo más, no lo soporto. Ya no me quedan fuerzas, solo quiero que sepas que te quiero muchísimo, todo lo he hecho por ti, por tus hermanos, por tu madre... Aguanta por ellos, por mi, por Oumar...
-¡Papá no! ¡ Aguanta! No por favor, no me dejes. Ahora no...
Bakary vio entre sollozos como su padre se precipitaba hacia el vacío y finalmente al suelo.No entendía por qué nadie hacía nada, ha nadie le importaba que hubiera caído.Vio como aquellos hombres de uniforme se llevaban el cuerpo tapado con una manta.No se cuanto tiempo llevo aquí arriba yo solo, he perdido la noción del tiempo. Llevo dias sin comer y casi no he bebido agua. Estoy aguantando por mi padre, por mi familia... Tengo la ilusa esperanza de que esos hombres de uniforme nos bajaran y nos dejaran pasar a ese jardín maravilloso que se ve al otro lado, somos buenas personas. Ya no tengo fuerzas para intentar pasar y saltar la última valla, ya no me veo capaz.No aguanto más, me resbalo. Noto como mi cuerpo cae, una sensación muy extraña. Estoy viendo el cielo, ni una solo nube, nunca había visto un azul tan bonito como este. Y de pronto, la luz del sol. ¡Lo conseguí Oumar, después de toda mi lucha lo conseguí! Conseguí... Mi paraíso.
Sara Miguel Pérez 3ºESO-B
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