Era una familia extensa, siete hermanos, cinco chicos y dos
chicas. Vivían junto a sus padres en un pueblo del interior de la provincia.
Eran momentos difíciles, a principios de los setenta, y con
veinticinco años, uno de los hermanos varones decidió irse a buscar fortuna muy
lejos de su país. El lugar de destino para esta aventura fue Tahití, en la
Polinesia Francesa.
Juan Luís se despidió de toda su familia prometiendo que se
pondría en contacto a menudo para que supieran de él y no se preocuparan.Durante los tres primeros años escribía cartas regularmente contándoles todas sus experiencias y anécdotas en ese lugar tan lejano, todo lo que contaba era espectacular.
Al poco tiempo de llegar allí tuvo la suerte de conocer a una familia adinerada que le ofreció un trabajo de capataz en sus fincas.
Unos años después regresó a su pueblo para ver a su familia pero con pensamientos de volverse a ir, solo se quedó dos semanas y de nuevo partió a Tahití.
Los siguientes años fueron muy distintos, apenas recibían
noticias suyas hasta que se le perdió la pista definitivamente. Fue pasando el
tiempo y sus padres fallecieron, siendo imposible contactar con él para darle
la mala noticia.
Durante mucho tiempo sus hermanos intentaron localizarlo a
través de diferentes medios: anuncios en periódicos internacionales, contactos
con el Consulado español en ese país… Todo sin ningún éxito hasta el punto que
oficialmente lo dieron como desaparecido.
Pero hace dos años, el hermano mayor recibe una llamada
telefónica en su casa y al contestar escucha: ``Hola, soy tu hermano Juan Luís,
estoy aquí en el pueblo´´. Su hermano mayor no daba crédito a lo que estaba
oyendo, creía que alguien que conocía su historia le estaba gastando una broma
de muy mal gusto.Juan Luís lo citó en el bar del pueblo y solo con verse , aunque habían pasado más de cuarenta años, se reconocieron al instante. Ambos no podían hablar de la emoción, simplemente se abrazaron y se les escaparon unas lágrimas.
Todos los hermanos se reunieron con Juan Luís y este les
contó todo lo que había vivido durante todo ese tiempo, incluso que estuvo a
punto de perder la vida en más de una ocasión, sin posibilidad de comunicarse
con su familia.
En sus últimos años tuvo graves problemas de salud, por lo
que en aquel momento vivía en una residencia para militares retirados.
Después de mucho pensar y recordar a toda su familia en esos
duros años, decidió que quería pasar el resto de su vida en su pueblo natal
junto a los suyos, que aunque algunos de ellos lo dieron por muerto, nunca lo
habían olvidado.
ANDREA PARREÑO 3ºB
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