lunes, 29 de diciembre de 2014

Un nuevo juego en el fútbol

Si hace diez años nos hubiesen dicho que se multaría a un aficionado por sacar en un estadio una bandera o bandera de cualquier grupo ultra no nos lo creeríamos. Y es que el asesinato de Jimmy, un componente de unos cuarenta años del grupo ultra Riazor Blues, ha desencadenado una cantidad desmesurada de medidas contra la violencia en el fútbol.

Me parece una buena medida que se cierren gradas parcialmente por disturbios ocurridos anteriormente, pero una gran parte de los clubes no se queda ahí. Han decidido desmantelar cualquier grupo ultra conocido y se les ha retirado el permiso de entrada al estadio. 

Tanto jugadores como clubes han decidido empezar con un juego en el que, en vez de premiar a los verdaderos aficionados, se centran en aquellos que utilizan el fútbol como excusa para hacer uso de la violencia, algo simplemente indignante.
Nos estamos olvidando de lo realmente importante, el fútbol.

Me gustaría dar la enhorabuena a todos aquellos clubes que han conseguido poner tanta seguridad que ni siquiera los verdaderos aficionados disfrutan del fútbol, por conseguir millones con sus derechos televisivos, mientras exponen sus nuevas normas en los medios de comunicación y sin embargo, la violencia sigue presente en la puerta de los estadios.




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