martes, 23 de diciembre de 2014


Los sueños de Navidad vuelven a ser anónimos.

Este año 2014 la lotería ha dejado atrás la terrorífica imagen de Montserrat Caballé y la dentadura de Raphael para tocar el corazón de los españoles a través de sueños anónimos que seguramente compartimos todos.

Ni los turrones, ni las luces, ni Papá Noel; la Navidad comienza con el anuncio de lotería. Tan importante es para nosotros que es necesario para celebrar las fiestas y, por supuesto para hacer un par de comedias al respecto.

Este año, Manolo no ha comprado la lotería en el bar de Antonio, justo este año en que ha tocado el Gordo. Animado por su mujer, se acerca a felicitarle a él y al resto de vecinos que comparten el número. Pero lo que el no sabe es que Antonio le había comprado un número y se lo entrega. A partir de aquí risas, lloros, alegría... Y es que realmente es lo que nos gustaría a todos.

En mi opinión los productores y directores del anuncio han acertado con la temática del anuncio, sobre todo porque saben que lo que mueve a los espectadores son los sentimientos de alegría y esperanza, que se ven reflejados. Sin embargo, el sentimiento que también se ve es el de envidia: la envidia que siente Manolo al ver a los demás con todo el dinero y él sin nada, la que sentimos nosotros también al ver que quizá, como en mi caso, nunca nos toca la lotería.

Espero que el anuncio de lotería siga este camino y toque el corazón de todos los españoles para emocionarnos y adentrarnos en la magia de la Navidad. Espero tener suerte, y quién sabe, ¡quizás el próximo año toque!

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