Los
sueños de Navidad vuelven a ser anónimos.
Este año 2014 la
lotería ha dejado atrás la terrorífica imagen de Montserrat
Caballé y la dentadura de Raphael para tocar el corazón de los
españoles a través de sueños anónimos que seguramente compartimos
todos.
Ni los turrones, ni
las luces, ni Papá Noel; la Navidad comienza con el anuncio de
lotería. Tan importante es para nosotros que es necesario para
celebrar las fiestas y, por supuesto para hacer un par de comedias al
respecto.
Este año, Manolo no
ha comprado la lotería en el bar de Antonio, justo este año en que
ha tocado el Gordo. Animado por su mujer, se acerca a felicitarle a
él y al resto de vecinos que comparten el número. Pero lo que el no
sabe es que Antonio le había comprado un número y se lo entrega. A
partir de aquí risas, lloros, alegría... Y es que realmente es lo
que nos gustaría a todos.
En mi opinión los
productores y directores del anuncio han acertado con la temática
del anuncio, sobre todo porque saben que lo que mueve a los
espectadores son los sentimientos de alegría y esperanza, que se ven
reflejados. Sin embargo, el sentimiento que también se ve es el de
envidia: la envidia que siente Manolo al ver a los demás con todo el
dinero y él sin nada, la que sentimos nosotros también al
ver que quizá, como en mi caso, nunca nos toca la lotería.
Espero que el
anuncio de lotería siga este camino y toque el corazón de todos los
españoles para emocionarnos y adentrarnos en la magia de la Navidad.
Espero tener suerte, y quién sabe, ¡quizás el próximo año toque!
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