SALTO AL VACÍO
“Mañana no
quiero ir a clase, sé que nadie me va a defender. Ya no puedo aguantar más”.
Estas fueron las últimas palabras que Carla, una adolescente de 14 años,
escribió en su cuenta de Twitter.
Hace
ya casi un año de la muerte de Carla, que se arrojó a las rocas desde un
acantilado de Gijón por la persecución insoportable a la que había sido
sometida por sus compañeros de clase. ¿Cómo puede asimilar un adolescente las continuas
burlas por parte de gente de su mismo entorno? ¿Cómo no volverse loco ante
esto?
Este tipo de casos se dan por dos condiciones. En
primer lugar el miedo o la indiferencia de los demás compañeros que no
reaccionan ante estos abusos. En segundo lugar la actitud de los centros
educativos, de los profesores y de la justicia. En cuanto a la primera, creo
que se deberían llevar a cabo más campañas concienciadoras, anuncios de
televisión, charlas en los institutos…. para educar con valores y respeto, que
desprecien ese tipo de comportamientos y que los abusones sean vistos como
seres despreciables, cobardes y ridículos. Por lo que respecta a la segunda
condición creo que es el punto más importante porque si flaquea este pilar,
todo se viene abajo. Por ejemplo en el caso de Carla no ha habido ni
responsabilidades ni culpables porque La Fiscalía de Menores de Oviedo archivó
el caso al cumplirse un año del suicidio de la niña y su familia lucha ante
esta gran injusticia. En otras palabras, han mirado hacia otro lado en vez de solucionar
el problema desde la raíz. Desde mi punto de vista es muy fácil ignorar el
sufrimiento de los alumnos. Lavarse las manos cuesta menos que ponerse manos a
la obra. ¿Somos conscientes de que un alumno prefiere saltar al vacío porque
nadie le ha apoyado en su amargura?
¿Cuántos niños sufren de
estos acosos y por miedo no se lo dicen a
sus padres?
En todos los patios de colegio
han existido siempre lo matones sin falta de escrúpulos que acosan a los
compañeros más vulnerables. Su diversión favorita es encontrar una víctima
cercana para lanzarle burlas, arrinconarla o chantajearla. Su principal arma no está en sus músculos ni
en su crueldad, sino en la pertenencia a una manada que acorrala al que es
diferente. Frente a él está la figura del acosado que tiene miedo a que sea la
hora del patio porque esos minutos que debían de ser de descanso son un período
de ansiedad y pánico. Mientras otros juegan, él aspira a esconderse y pasar
desapercibido para no desencadenar la tormenta.
Cualquier excusa es buena para
el acoso: que alguien use gafas o lleve aparato en los dientes, que tenga acné
o calce un número muy grande de zapatos, que sea gordito o muy flaco… En la actualidad el punto de mira de los
acosadores se ha ampliado. Sus objetivos son muy diversos porque, según ellos,
te pueden discriminar por cualquier cosa que les parezca ridícula. Sus víctimas pueden ser desde una chica que
le gusta un determinado grupo de música, pasando por un compañero de clase un
poco afeminado, hasta no llevar zapatillas de marca. Como consecuencia de esto
yo me pregunto…. ¿podemos ser nosotros mismos sin miedo al qué dirán los demás?
O ¿es mejor gustar a los abusadores para no ser una marioneta en sus manos?
Desgraciadamente la intimidación
no se limita al patio del instituto, la angustia acaba de empezar. Hay otro
tipo de acoso llamado bullying electrónico que consiste en burlas o chantajes a
través de internet y las redes sociales. El acosador acecha a su víctima con
insistencia, como un cazador lo hace con su presa. Los psicólogos expertos en
el tema afirman que el anonimato que proporcionan las redes sociales hace más
fuerte al perseguidor.
La
otra cara de la red nos muestra algo más esperanzador. Una plataforma online
para la prevención del suicidio por bullying llamada “It Gets Better España”.
Se basa en una herramienta online donde niños y adolescentes, que sufren acoso,
pueden acceder a una red de personas supervivientes de bullying. Este proyecto
nació en EEUU con el objetivo de frenar la ola de suicidios de niños víctimas de
acoso escolar, sobre todo de carácter homófobo. Gracias a este proyecto
esperanzador otras víctimas como Sergio, Claudia o Nerea han podido escapar del
abismo y caos en el que vivían. Todas ellas han sido protagonistas de la misma
historia: acoso, abusos, agresiones, insultos… que les llevan a sufrir una
depresión y en algunos casos la desesperación que sufren les lleva al suicidio.
En el fondo solo hay dos tipos
de personas: las que aspiran a dominar y ganarse un lugar de poder en el
instituto, y otras que piden a gritos que se las deje en paz. El objetivo del
centro es observar y retener al matón de turno y tener unas normas que lo frenen.
Pienso que aunque se trate de un asunto de niños, no
es un problema pequeño para ignorarlo ni para tomarlo a broma. Que se eviten
estos problemas en edades tempranas es una garantía de convivencia para el
futuro, ya que el miedo y la angustia también caminan en pantalón corto.
Irene
Pérez 1ºC
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